La clausura de Laboratorios Ramallo, en el Parque Comirsa, dejó al descubierto una escena que multiplica las dudas sobre el manejo de sustancias críticas en la planta: miles de ampollas de fentanilo, ranitidina, diclofenac y otros compuestos se encuentran acumuladas a cielo abierto, sin tratamiento ni resguardo. Muchas de ellas están rotas o abiertas, lo que supone un riesgo de contaminación ambiental en las napas y en el propio predio. El establecimiento, perteneciente a los hermanos García Furfaro, contaba con dos galpones de grandes dimensiones. En el más amplio, de color azul, se producían sueros y ampollas de fentanilo, mientras que en el segundo, blanco y más pequeño, se completaban otras fases de la elaboración. Entre ambas estructuras se ubica hoy un verdadero pasivo ambiental: una montaña de desechos farmacológicos sin control. De acuerdo a testimonios recogidos en el lugar, los descartes provenían de fallas de producción: recipientes dañados, productos de baja calidad o directamente contaminados. Lejos de un tratamiento adecuado, los residuos quedaban depositados en el predio sin medidas de seguridad. Entre las ampollas se destacan las de color ámbar con inscripciones en azul, correspondientes al fentanilo, la sustancia que quedó en el centro de una investigación judicial de alto impacto. Un informe técnico del Instituto Malbrán fue determinante en el avance de la causa que derivó en la detención de Ariel García Furfaro. Allí se advirtió sobre deficiencias graves en la cadena de producción. Los especialistas detectaron que los lotes HLB 31202 y 31244 presentaban “riesgos significativos que comprometían la calidad y seguridad del producto”. El estudio sostuvo que el proceso de elaboración era “poco robusto e inconsistente” y que el mecanismo de revaluar unidades rechazadas inicialmente generaba un riesgo adicional, ya que “defectos sutiles podían pasar inadvertidos en las ampollas finalmente aprobadas”. Hoy, el predio continúa clausurado por disposición municipal y bajo consigna de la Prefectura Naval y la Policía Federal, mientras la Justicia federal de La Plata mantiene en curso la investigación. La situación reabre un interrogante de fondo: cómo se controlan en Argentina los laboratorios que manejan sustancias críticas. Para especialistas consultados por NORTE HOY, el hallazgo de desechos a cielo abierto en Ramallo refleja la falta de protocolos de seguridad ambiental y sanitaria en la industria farmacéutica. Opinión pública: El impacto no se limita a la tragedia ya conocida. El escenario de desechos expuestos y contaminantes abre una nueva dimensión de la crisis, que involucra no solo a la Justicia sino también a la política sanitaria y al control estatal. La sociedad exige respuestas más allá de las detenciones: demanda garantías de que episodios de esta magnitud no volverán a repetirse. Redacción de Diario NORTE HOY