NORTE HOY Con la cuenta regresiva en marcha hacia el 10 de marzo, San Nicolás vuelve a ubicarse en el centro del mapa productivo argentino. La nueva edición de Expoagro no solo marcará el pulso del negocio agroindustrial en 2026, sino que reafirmará a la ciudad como sede estable de un evento que ya forma parte de su identidad económica y urbana. La continuidad como anfitriona permanente se transformó en un diferencial estratégico. La posibilidad de planificar a largo plazo permitió robustecer accesos, optimizar la infraestructura y profesionalizar la articulación entre el predio ferial y el entramado urbano. La sinergia entre organización y ciudad hoy es un activo que distingue a San Nicolás frente a otros polos feriales del país. Los números de la edición 2025 explican la magnitud del desafío. Más de 220.000 visitantes recorrieron los espacios de 700 expositores durante cuatro jornadas intensas. Además, se generaron solicitudes de financiamiento superiores a los 8.000 millones de dólares, cifra récord que confirmó a la muestra como la principal vidriera de innovación, negocios y tecnología aplicada al campo argentino. En ese contexto, el Predio Ferial y Autódromo de San Nicolás volverá a ser el corazón operativo del encuentro. La torre de control funcionará nuevamente como stand institucional de la ciudad, integrando promoción turística y oferta gastronómica local. La estrategia apunta a que la experiencia no termine al salir de la exposición, sino que se extienda hacia la costanera, el casco céntrico y los espacios recuperados que forman parte de la nueva postal urbana. Desde el municipio remarcan que la transformación de la ciudad es resultado de una planificación sostenida. Los más de 20 kilómetros de costanera sobre el río Paraná, los espacios públicos revitalizados y la infraestructura hotelera en expansión buscan consolidar un perfil que combine producción, servicios y turismo durante todo el año. La apuesta oficial es clara: convertir el impacto coyuntural de Expoagro en una política permanente de posicionamiento. La muestra funciona como plataforma para exhibir una ciudad en crecimiento ante visitantes nacionales e internacionales, muchos de los cuales llegan por primera vez y descubren un destino que excede el circuito estrictamente comercial. En términos económicos, la consolidación como sede fija no solo garantiza previsibilidad organizativa, sino que multiplica el movimiento en hotelería, gastronomía, transporte y comercio. Cada edición implica una inyección directa e indirecta de recursos que trasciende los cuatro días del evento y dinamiza la actividad regional. El desafío para 2026 será doble: sostener el liderazgo como epicentro de lanzamientos tecnológicos y oportunidades de financiamiento, y al mismo tiempo profundizar la integración entre agroindustria y territorio. En un sector donde la eficiencia logística y la experiencia del visitante resultan determinantes, el entorno urbano dejó de ser un complemento para convertirse en una pieza estratégica. Si los indicadores acompañan y la convocatoria mantiene el ritmo ascendente, San Nicolás no solo ratificará su condición de sede permanente, sino que dará un paso más en su aspiración de consolidarse como la capital nacional de los agronegocios. El escenario está planteado y las expectativas son altas. En perspectiva, la consolidación de este perfil productivo-turístico marca una tendencia que trasciende el calendario ferial: cuando una ciudad logra integrar infraestructura, planificación y visión estratégica, el evento deja de ser una cita aislada para transformarse en política de desarrollo. Ese parece ser hoy el camino elegido. NORTE HOY